Realismo
“El realismo que se atribuyen esos realistas
de lo establecido, lo inmutable
Esos conservadores, desautorizadores
de sueños e ideales,
No es más que la ceguera,
de la desesperanzada ignorancia,
Y la más podrida soberbia,
de la autocomplacencia.
son de la existencia universal,
intrínseca característica y condición,
única certeza y realidad.
y el progreso de la humanidad,
son procesos que podemos direccionar.
imaginar, soñar, reflexionar,
comunicarnos, decidir y actuar,
construir la realidad.
Ser para vivir y vivir para ser,
buscar y entregar la paz, equilibrar,
amarse y sin fin amar,
todo para ser y hacer, la felicidad. "
Gonzalo Cuadra.
Con estos dos textos, intento caracterizar y criticar lo que he llamado "La Falacia del Realismo", observable en nuestras sociedades en distintos contextos, momentos históricos, en distintas dimensiones y que en nuestros días aparece frecuentemente en el discurso de algunos; ciertos actores de la sociedad, como determinados actores políticos que tienden a desestimar o no considerar algunas propuestas o ideas, no tomar determinadas acciones o decisiones para llevar a cabo transformaciones, "porque es poco realista". Aunque también se encuentra a veces en las palabras o el ideario de gente "común y corriente".El recurso retórico en sí, es bastante simple y generalmente se usa para dar una respuesta "rápida y simple" o construir un discurso que parezca sensato y suene convincente, sin embargo, se traduce en la estructuración de una posición soberbia con el uso de un argumento inválido; Se llama a desestimar cierta idea o proyecto simplemente por ser "poco realista", eludiendo toda discusión seria y profunda al respecto, apelando a un 'sentido común' que niegue lo que amenace lo tradicional o aceptado como válido.
A mi modo de ver, plantearse como "realista" al desechar un sueño, proyecto o idea política es tan peligroso como considerar que uno cuenta con 'objetividad' y que la propia perspectiva ideológica, con la que se vincula la evaluación de determinados problemas o temas es una verdad, algo incuestionable. Vendría siendo una disfrazada forma de persuadir de un fundamentalismo conservador ante una determinada cuestión.
La utilización de dicho recurso, es observable especialmente en los sectores políticos más conservadores, pero generalmente está presente en los partidos o conglomeraciones políticas imperantes que se disputan continuamente el poder, en una gran variedad de coyunturas y frente a muchos temas; como es el caso de la Educación, la inversión en armamento, la exacerbada desigualdad social, el verdadero aprovechamiento por parte de las naciones de sus recursos naturales, el cuidado del medio ambiente, asambleas constituyentes, consultas ciudadanas para los temas trascendentales, entre otros. Pero en momentos como los presentes, en que el movimiento estudiantil ha forzado poner en debate asuntos antes planteados como utópicos, como la educación gratuita, pero sobre todo el sistema educativo Chileno - eminentemente neoliberal e impuesto en dictadura- en sí, en sus pilares esenciales, comprendemos que es posible instalar críticas y nuevas visiones a cuestiones profundamente instaladas.
La hoy tan manoseada - y casi 'cliché'- frase "Seamos realistas, pidamos lo imposible", es un grito en la historia, quizás no planteado exactamente en el mismo sentido, pero que también cuestiona el valor del "realismo" en la reflexión sobre la sociedad que queremos construir.
Creo que pensar críticamente a veces implica reivindicar el Derecho a Soñar; A soñar sueños que luego sean el sueño que es la realidad.
A eso los invito, a construir la sociedad no en base al "realismo" que perpetúa el statu quo sino al debate y construcción colectiva de nuestros sueños.