lunes, 9 de febrero de 2009
Crisis: Paralizante o Reveladora, es nuestra decisión.
En este momento, prácticamente nadie desconoce que nos encontramos en medio de una crisis económica de dimensiones bastante considerables. Que la "economía mundial" se encuentra en un momento de inestabilidad, de caos, que todo un sistema tambalea y arrastra quiebras, recesiones y desempleo con su vaivén.
Este tipo de contexto internacional, en medio de un clima de incertidumbre y desorden, genera diversas reacciones. Una reacción común en los pueblos - o más concretamente en las personas - es el surgimiento del temor y el comenzar a cuestionarse qué ocurrirá con su empleo, con su sueldo, sus deudas y su familia, qué tan profundas serán las consecuencias de la crisis en su medio inmediato, en su país y en el mundo y qué decisiones "se tomarán" - pues "no es normal" que se les permita tener injerencia sobre los asuntos ni se les hable con claridad ni directamente de las decisiones y medidas- para superarla (tanto a nivel internacional como en el gobierno de su país).
A los seres humanos el temor, en general, nos provoca sufrimiento, nos paraliza o nos hace tomar determinaciones apresuradas y difícilmente acertadas.
Reaccionar con temor en este caso, dadas las circunstancias, es perfectamente comprensible. Pero esta crisis es en muchos sentidos una oportunidad, y para aprovecharla, es necesario adoptar además otras actitudes.
Es necesario adoptar una actitud reflexiva y analítica, que nos permita comprender los orígenes, las causas y los responsables en el desarrollo de esta crisis y así poder explicar la situación actual, que es una oportunidad para abrir los ojos. Sí, una oportunidad para abrir los ojos ante aquello que nos es difícil vislumbrar cuando, ayudados por los principales medios de comunicación a nivel mundial, el sistema parece funcionar bien (cuando no está en crisis), una oportunidad para ver:
- Que el sistema neo liberal, la idea de la perfección o auto regulación del mercado, esta economía "globalizada" o globalización en la que en realidad se encuentran agrupados los principales grupos de poder económico y político - como los grandes bancos y los países con influencias incluso imperialistas como E.E.U.U. y que "orientan" en bastantes aspectos los destinos del resto de la humanidad insertos en esta economía - son conceptos que, aunque una "selecta minoría" y otros convencidos lo lamenten o no lo quieran ver, pierden sentido.
Y pierden sentido, no sólo por este momento en particular, sino porque vemos como, a nivel global, la riqueza se encuentra cada vez más concentrada, la pobreza por lo tanto es cada vez mayor, la destrucción del medio ambiente es cada vez más acentuada bajo el sistema, como mueren millones de niños y personas a causa del hambre o de enfermedades que se podrían perfectamente prevenir (si no cree todo esto, vea el documental zeitgeist addendum) y el mal estado de numerosos sistemas educacionales y de salud (al mercantilizarse), que todos sabemos son vitales en la existencia del ser humano.
- Nos permite ver también, que mientras nos hallemos regidos por este sistema económico-político (y a veces incluso político - económico - religioso), no avanzaremos en dirección a la paz (la guerra es uno de los grandes negocios y no hay voluntad política para acabar con esta "vía de resolución de conflictos" pues reporta ganancias y "todo es un negocio" ¿no?), hacia la equidad, la justicia, la integración y colaboración mundial - hay conspiraciones, "integraciones económicas" (especulaciones mejor realizadas al hacerse en conjunto) pero no se impulsa una verdadera comunicación e integración fraterna de los pueblos por el bien común- en resumen, no iremos en una dirección positiva como civilización humana, y puede haber desenlaces catastróficos en un par de décadas.
Para mí, esta crisis es reveladora: permite afirmar con toda certeza, que definitivamente necesitamos un cambio, un profundo cambio personal, social e institucional para darle un giro positivo a la historia de la humanidad -una revolución - y debe comenzar a gestarse ya. Como muchos han señalado en la historia, ese cambio debe empezar en cada uno de nosotros, en cada conciencia y debemos actuar en conjunto para que ese cambio ocurra.
No se cual es la solución concreta ni cual es la transición adecuada a un mundo completamente distinto y mejor, pero veo cuáles deben ser sus características:
- Como señaló alguna vez Silo, se debe poner al ser humano como valor y preocupación central - por sobre el dinero, sobre el estado mismo, sobre cualquier otro interés o preocupación que no sea el ser humano, la persona- y no se puede poner ningún ser humano por encima del otro - si no queremos entrar en estas oscuras épocas propiciadas por la corrupción que provoca en estas minorías el poder(económico y/o político) -.
- Debe ser un desarrollo que vaya en equilibrio con el medio ambiente, por el bien de todos, para que no lleguemos a un callejón sin salida con todo esto del calentamiento global y aprovechemos los recursos y las bellezas que nos entrega nuestra generosa tierra, en beneficio de la calidad de vida de todas las personas.
- Debemos colaborar en todo sentido entre naciones para el aprovechamiento óptimo de los recursos del planeta para toda la humanidad, renunciar a la guerra como vía de resolución de conflictos, necesitamos el desarme nuclear y luego el de otras formas de armamento y debemos renunciar también a toda forma de violencia para dar el siguiente paso en la evolución de las sociedades ( para así llegar a "el fin de la prehistoria" como se titula el libro de Tomás Hirsch).
- Necesitamos una revolución, pero debe ser una revolución no - violenta, una revolución de las conciencias, insisto, en las conciencias de las personas para que reflexionen y busquen unidas la construcción de un mundo muy distinto, de un mundo humano, de justicia social, paz y libertad (de los seres humanos, no esta "libertad del mercado, o del dinero").
Es una oportunidad para pensar una forma distinta de hacer las cosas, la oportunidad de soñar un nuevo mundo, es su decisión, enfrentaremos esto como una crisis paralizante y atemorizadora, en la que esperamos que otros solucionen las cosas que nos pueden llegar a afectar enormemente o una crisis reveladora, en la que se nos hace evidente nuestra crisis como civilización y en la que comencemos a trabajar en conjunto por construir algo distinto, quizás la "nación humana universal" con la que los humanistas soñamos, o simplemente, un mundo mejor.
Saludos a todos.
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