domingo, 26 de abril de 2009

Vivimos en medio de Contradicciones Insostenibles I


Si consideramos y analizamos - por una parte -los avances en el campo del pensamiento, la ciencia y la tecnología o mejor aún; la evolución histórica de la comprensión humana de los distintos campos que construyen su vida, su conocimiento y su visión de si mismo, de la realidad, del mundo y el universo, y luego - por otra parte- abrimos nuestros ojos a cómo funcionan hoy las cosas y todo lo que ocurre, nos daremos cuenta que nos hallamos frente a contraposiciones dramáticas.

Éstas discordancias, ésta dialéctica -especialmente para los más sensibles a lo que ocurre a su alrededor o los jóvenes- llegan a ser tan profundas, que muchas veces, parece ser que todo lo establecido, careciera de sentido. Que todo fuera una mera ilusión, regida por principios y tiempos que escapan a nuestro entendimiento, a nuestro verdadero estado psicológico, cognitivo, intelectual y emocional, que -fuera de lo material- no fuera más que un vacío mundo que no toma en cuenta nuestra propia evolución.

Existe un caso fundamental, emblemático, universal, que nos sirve de base para este análisis, su importancia no puede ser subestimada bajo ninguna circunstancia y tuvo su génesis ¡Hace más de 60 años!:

Sí, fue hace más de 60 años y se trata de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", emanada desde la Organización de Naciones Unidas (ONU), por medio de representantes de todas las naciones, pero que indudablemente hallaba su sentido en la historia y en el seno de todos los pueblos que dan vida a la diversa familia humana. En ella se alzaban grandiosamente los principios de libertad, paz, justicia, dignidad e igualdad y se proclamaban estos derechos como inalienables y válidos para cualquier ser humano. Y parecía orientar cómo debía andarse el camino de la civilización humana para alcanzar sus aspiraciones.

  En ella se hablaba del derecho a la vida - pero a la vida digna -, al derecho a la salud, a la educación, a no ser discriminado, del derecho al trabajo y su libre elección, el derecho a no ser esclavizado ni violentado de ninguna forma, el derecho a ser resguardado, el derecho a la vivienda -insisto, pero a una vivienda digna- y al acceso a los alimentos. Se hablaba también de la necesidad de las personas y los países de convivir entre sí en paz y fraternidad.

  Mucho se puede decir de esos treinta artículos amigos míos, pero lo más trascendental, radica en que, en ese momento histórico, podríamos establecer que se avanzó enormemente, que se llegó a un nivel muy desarrollado de la comprensión de QUÉ ES LO QUE NECESITA EL SER HUMANO PARA DESARROLLARSE PLENA Y LIBREMENTE Y QUÉ LE GARANTIZA UNA VIDA DIGNA Y JUSTA. Sin embargo, hoy somos testigos, en todo el mundo, de situaciones absolutamente injustas, inhumanas, de la destructiva brutalidad, del individualismo, de la violencia en todas sus formas y sobre todo, del sufrimiento humano:

-Basta con mirar el continente africano, azotado impunemente por el dolor, el hambre, la más dramática injusticia y discriminación, un continente que está batallando por poder desarrollarse, por surgir, pero que - en suma - se encuentra ahogado por las guerras desatadas en algunas regiones.

-Basta con acabar con nuestra ceguera y ser capaces de mirar las desigualdades evidentes de las condiciones de vida de miles de personas a nuestro alrededor y en lugares vecinos o lejanos.

-Basta con mirar las guerras.

-Basta con mirar nuestro paisaje humano tan contaminado de relaciones interpersonales degradadas, depresiones, superficialidad, violencia, consumismo, miedo, ignorancia y sobre todo falta de esperanzas, valores, sueños y su consecuente búsqueda.

¡Qué ridículo es esto cuando se sabe que este planeta produce más de 5 veces lo que necesita para alimentar a toda su población!

¡Qué indignante, cuando se tiene conocimiento de que esa misma hambre, puede resolverse con el 10 % de lo que se gasta en armamento y qué decir de lo que se haría si se empleara el 30 o el 50 en mejorar la vida de las personas de todo el mundo!

¡Qué doloroso es saber que el potencial del armamento nuclear, es capaz de acabar completamente con nuestra tierra varias veces!

¡Qué lamentable es ver cómo nuestra tierra pide auxilio!

En todo lo expuesto hasta ahora, se evidencian profundas contradicciones:

- Entre aquello que se sabe es fundamental y necesario para la vida plena de los seres humanos y los pocos lugares o lo poco que verdaderamente les garantizan DE FORMA INCONDICIONAL - a nivel de estados nacionales y la comunidad internacional- sus derechos a las personas en este planeta.

- Por un lado la abundancia, la sobreproducción de alimentos, toda la tecnología y los recursos necesarios para resolver las necesidades más básicas de la humanidad y por el otro lado, cómo en un sistema económico regido por la oferta y la demanda -el actual neoliberalismo-, indiferente a las necesidades humanas, esto se convierte en un problema para quiénes se quieren beneficiar y no se traduce en la efectiva erradicación de estas falencias: Oferta excesiva = bajos precios = menos utilidades, lo que da como resultado final que se desechen toneladas de comida mientras gente en todo el mundo muere de hambre, desnutrición o enfermedades derivadas de ella.

- Por una parte exorbitantes gastos en fábricas de muerte y vergonzosas cantidades de armamento nuclear, que mantiene un peligro latente de que se desarrollen hechos con desenlaces catastróficos y que perpetúan el afán bélico y violento. Por otra parte, tenemos la posibilidad de basarnos en el diálogo y la buena comunicación que hemos ido desarrollando - y que juega un rol tan positivo e importante en nuestra sociedad y nuestra vida - para resolver nuestros conflictos. Más contradictorio es aún, cuando el camino de la paz, tan deseada y soñada por muchos, entregaría las condiciones y los recursos para el progreso integral mundial.

  ¿Enormes contradicciones no?

  Existen muchas otras, que hacen cada vez más crítico e insostenible nuestro estado actual, pero ni siquiera con todo esto, podemos apresurarnos y arribar a conclusiones equivocadas:

  Llegar a pensar que esto "es parte de nuestra naturaleza, que estamos corruptos, que no tenemos remedio, o que hay que tomarse la justicia por las manos y acabar con el escándalo de una vez por todas sin importar cómo se logre o que estamos perdidos y mejor que cada uno se las arregle por sí solo ni menos aún  creer que es algo que nunca cambiará, que es imposible...". Afortunadamente, esto no es así, somos capaces de transformar nuestras circunstancias históricas, sociales y políticas.

  Convencernos a nuestros mismos, creer alguna de las cosas dichas recién no hace más que acentuar el sin sentido y obstruir la comprensión y la acción en búsqueda de una solución... (Continuará)


 Saludos a Todos